Espéculo de la otra mujer

de (Escritora), (Traductor)

En un mundo que aún busca la igualdad bajo moldes masculinos, Espéculo de la otra mujer se alza como una incendiaria provocación. Luce Irigaray no ofrece un simple tratado teórico, introduce un espéculo en el volumen de la cultura para dilatar sus cavidades y desbaratar un montaje de representación construido bajo parámetros puramente masculinos.

Esta obra clásica, atemporal e imprescindible, es un ajuste de cuentas con los pilares del pensamiento occidental, con la filosofía y con el psicoanálisis. Irigaray desmantela el «viejo sueño de simetría» de Freud, denunciando que para el psicoanálisis la niña es solo un «hombrecito» desfavorecido. Al releer la caverna de Platón como la matriz uterina olvidada, revela que la razón se erigió sobre el silencio femenino y el olvido del origen materno.

Leer este clásico hoy es un acto de resistencia. Es una invitación a «poner todo sentido patas arriba», sabotear la sintaxis masculina y recuperar una subjetividad que nunca se encierra en un volumen. Es hora de usar el espejo cóncavo para incendiar los fetiches de «lo Mismo» y permitir que la diferencia sexual tenga, por fin, un lugar en el lenguaje.

Escritora
Traductor
Colección
Ágora / Teoría
Materia
Ciencias humanas y sociales, Filosofía
Idioma
  • Castellano
EAN
9788446058687
ISBN
978-84-460-5868-7
Fecha publicación
04-03-2026
Páginas
408
Ancho
14 cm
Alto
22 cm
Edición
1
Formato
Rústica
Rústica
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SIN IVA MX$699.00
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Sobre Luce Irigaray (Escritora)

  • Luce Irigaray
    Luce Irigaray (Bélgica, 1930), es una de las principales exponentes del pensamiento feminista de la diferencia. Su crítica a la cultura patriarcal rompe con la idea del varón como sujeto único universal; su reflexión filosófica, orientada a la búsqueda de una subjetividad femenin... Ver más sobre Luce Irigaray

Contenidos

Proemio a la colección Ágora/Teoría.

Libros para gente con preguntas

«Desquiciar la sintaxis». Luce

Irigaray y su espéculo de la otra mujer. Introducción de Espéculo de la otra mujer, de

Luce Irigaray (Ariadna Akal)

ESPÉCULO DE LA OTRA MUJER

Nota de la autora

El punto ciego de

un viejo sueño de simetría

La desconocida de la ciencia (Un reconocimiento demasiado

inmediato. – El modelo anatómico. – Una ciencia con todo sin resolver. – Cues­tión

de método. – El envite (re)productivo, y su complici­dad con el orden fálico. –

Una diferencia que no será te­nida en cuenta. – El trabajo del «devenir mujer»).

La niña pequeña (no) es (más que)

un chiquillo (Un

hombrecillo, pero menos perfecto. – La cara oculta de las cosas. – Los

intérpretes de los sueños mismos... – La masturbación del pene: un autoerotismo

forzosamen­te fálico. – El cambio de «objeto» o la crisis de una deva­luación.

– La ley (de lo) misma/o).

En el comienzo se detendría su

historia (Un amor

insospechado. – El deseo de tener un hijo con la madre. – La seducción del

padre: la ley pero no el sexo. – Las «razones» de la hija para odiar a su

madre, y la persis­tencia del mismo amor hacia el chiquillo. – Una economía

irrepresentable del deseo originario. – Un retoño más).

Una «causa» otra vez: la castración

(Como cabía

esperar. – La mirada, envite de siempre. – La anatomía es el «destino». – Lo

que recubre el discurso del padre. – Lo negativo en la dialéctica falocéntrica.

– ¿La ela­boración de las pulsiones de muerte reservada al hombre?)

«La envidia del pene» (Una espera decepcionante. – Una

sublimación con ro­deos. – ¿«Envidia» o «deseo» del pene? – Una represión, o

una censura inexorable. – Una mímesis impuesta).

Una penosa evolución hacia «la

feminidad» (De la

que el padre, neutro y benevolente, se lava las ma­nos. – ¿Un(a) asexo? – La

universalidad, o no, del com­plejo de Edipo. – Libre asociación sobre el

onanismo).

¿Una sexualidad muy oscura? (Una sintomatología casi

melancólica. – Un prejuicio del que no podría despegarse. – Esa herida abierta

que todo lo atrae. – El resto necesario: la histeria).

El pene = el hijo del padre (La primacía del erotismo anal. –

Las partes interesadas de cierto contrato de alquiler. – La mujer es/y también

la madre. – Juegos prohibidos. – El himen de Edipo(s) pa­dre e hijo).

La «posterioridad» de la castración

(Un capitalismo

sin complejos. – El velo metafórico del eterno femenino. – El reverso de la

historia. – ¿Una sumi­sión de esclavo? – Un superyó bastante despectivo hacia

el sexo femenino).

Una indispensable «presión a la

pasividad» (Una

redistribución de las pulsiones parciales, y más en particular de las pulsiones

sádico-anales. – «No hay más que una sola libido». – La idealización, lo

propio. – El ór­gano (re)productor. – Confirmación de la frigidez).

La hom(br)osexualidad femenina (Carácter decisivo del «factor

constitucional». – Una elec­ción homosexual nítidamente expuesta. – El fracaso

de una cura por falta de transferencia(s). – La misma).

Una relación sexual impracticable (Un amor ideal. –Si no fuera, de

nuevo, por su madre. – ¿O por su suegra? – La cuadratura del círculo de

familia. – ¿Separación de las generaciones, o desfase histórico? – La

bisexualidad enigmática de la mujer).

«La hembra es hembra en función de

una cierta falta de cualidades» (Un narcisismo ex-orbitante. – La

vanidad de una mercan­cía. – El pudor que exige una conformación viciosa. – Las

mujeres nunca inventaron más que el «arte de tejer». – Una naturaleza muy

envidiosa. – La sociedad no interesa a las mujeres. – Un defecto en la

sublimación. – «La mujer de treinta años»).

Espéculo

Toda teoría del «sujeto» habrá

estado siempre adaptada a lo «masculino»

Κόρη: joven virgen - pupila del ojo

¿Cómo concebir una niña?

Una madre de hielo

... si, tomando el ojo de un hombre

recién muerto

La mistérica

Un a priori paradójico

... la eterna ironía de la

comunidad...

El inevitable volumen

La ὑστέρα de Platón

El practicable de la escena (El artificio de una inversión. – El

privilegio de lo que está de frente. – Un fuego a imagen de un sol. – El camino

olvi­dado. – Parafragma/diafragma. – La exhibición de charla­tanes. – ¿Una

pérdida de tiempo? – Un antro especular).

Los diálogos (Uno habla, los otros se callan. –

Como nosotros, sometidos a un mismo principio de identidad. – Con la condición

de tener una cabeza, y orientada en el buen sentido. – Lo que es = lo que ellos

ven, y viceversa. – La ἀλήθεια, una denega­ción necesaria

entre hombres. – La voz misma recobrada a Eco. – Un doble error topográfico,

sus consecuencias).

El desvío de la histeria

(masculina) (Un

método hipnótico – Que entierra y prohíbe la «locura». – Un resto de afasia. –

La diferencia ignorada. – El deslum­bramiento irreflexivo de la seducción).

La «salida» de la caverna (El «paso». – Un alumbramiento

impracticable. – Entonces, ¿de dónde y cómo sale él? – Un mundo poblado de

espectros).

El tiempo de acomodar, de apropiar,

la óptica (Una

vuelta (total) imposible. – Si no fuera, en ese momento, por la ayuda de la

sofística que se burla de los dobles. – Una naturaleza congelada. – El auto...

escamoteado en la λήθεια. – ¿Un bastardo o un retoño ilegítimo?)

La visión del padre: un

engendramiento sin historias (Un

himen de espejos. – Un procreador inengendrado. – El exorcismo de la noche

oscura. – La astrología como taumatur­gia: una apariencia (de) sol. – Cuestión

de propiedad. – Una negativa cegadora)

Una forma siempre la misma (El tránsito confuso de lo grande a

lo pequeño, y viceversa. – El patrón mismo. – Más vale dar vueltas sobre sí

mismo. – Lo que solo es posible para Dios-Padre. – La madre, fe­lizmente, sería

sin memoria. – Una fuente-espejo de todo lo que es. – El análisis de esa

proyección no habrá (tenido) lu­gar jamás).

El perfeccionamiento de la παιδεία

(Las

insuficiencias de un órgano todavía sensible. – El buen funcionamiento de un

seminario. – Una concepción inma­culada. – La posterioridad de un goce ideal. –

El final de la infancia).

La vida en filosofía (Siempre el Mismo. – Una completitud

autista. – El amor des­viado de las especies y géneros inferiores. – El

privilegio de los Inmortales. – La ciencia del deseo. – Una κόρη dilatada a

todo el campo de la mirada, y que se especula a sí misma).

El conocimiento divino (La parte trasera reservada a Dios.

– El misterio divino. – Ese poder es inimitable por los mortales. – ¿Cómo,

entonces, pueden evaluar su potencia? – Salvo con arreglo a su seme­jante. – El

Padre conoce el derecho y el revés de todo, al menos en teoría. – El sentido de

la muerte para un filósofo).

Un entre-dos inarticulado: la

esquicia entre sensible e inteligible (Una falta de relaciones entre el padre y la madre. –

Un trán­sito en sentido único. – La participación obligada en los atributos del

tipo. – Un incesto desconocido y un incesto irrealizable.

La vuelta al nombre del padre (La imposible regresión hacia la

madre. – Una competición a la que se sustraerá el filósofo. – Dos modos de

repetición: lo propio y lo próximo. – Antes labrar la tierra por cuenta del

padre que volver allí: la metáfora/la metonimia. – La amenaza de la castración)

El goce de «la mujer» (Un antro muerto que devuelve un

envite a la representa­ción. – El placer admirablemente solitario de Dios. – La

ayuda de una diagonal para paliar el exceso del Uno. – El infinito de un ideal

que oculta la abertura (de) un vacío. – Una pérdida de vista sobre «el otro». –

La venganza de ni­ños desencadenados)

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